Por Luis Miguel Castilla
Un reciente informe elaborado por Videnza Instituto revela una cifra que debería encender todas las alarmas del país: solo el 37.4% de las escuelas públicas primarias cuenta con acceso a internet. Más que un dato técnico, este número refleja una desigualdad estructural que condiciona el futuro educativo de millones de estudiantes peruanos y evidencia que la brecha digital sigue siendo, en realidad, una brecha de oportunidades.
Infraestructura sin transformación pedagógica no es suficiente
Durante años se ha instalado la idea de que la tecnología, por sí sola, resolvería los problemas educativos. Sin embargo, el propio análisis señala algo fundamental: la infraestructura es indispensable, pero no suficiente. Tener conexión no garantiza aprendizaje si no existe una transformación pedagógica que acompañe su uso. El país parece haber avanzado parcialmente en equipamiento, pero mucho menos en capacitación docente y en integración real de herramientas digitales en el aula.
Dos sistemas educativos, dos futuros distintos
El contraste entre educación pública y privada resulta especialmente preocupante. Mientras en primaria privada el acceso a internet supera ampliamente el 80%, en la escuela pública apenas alcanza poco más de un tercio. Esta diferencia no solo refleja desigualdad económica, sino también una brecha de futuro: estudiantes que desarrollan habilidades digitales frente a otros que quedan rezagados desde los primeros años de formación.
La exclusión digital en las zonas más vulnerables
El problema se agrava en zonas rurales y amazónicas, donde la falta de electricidad o infraestructura básica vuelve imposible cualquier intento de educación digital. Allí, hablar de innovación educativa sin resolver condiciones mínimas resulta casi irónico. La conectividad educativa no debería entenderse como un lujo tecnológico, sino como un servicio esencial, al mismo nivel que el agua o la infraestructura escolar segura.
El rol clave del docente en la transformación educativa
El informe también plantea un punto clave: el docente sigue siendo el principal factor de mejora educativa. Sin formación continua ni acompañamiento pedagógico, las herramientas tecnológicas terminan subutilizadas. La política pública, por tanto, debe dejar de enfocarse únicamente en la compra de equipos y priorizar el desarrollo profesional docente y estrategias pedagógicas sostenidas.
Una decisión impostergable para el país
El Perú enfrenta una decisión urgente. Puede continuar acumulando programas fragmentados que producen avances limitados o apostar por una reforma integral que combine conectividad, capacitación y gestión educativa eficiente. La educación digital no es el futuro: es el presente. Y postergar su implementación efectiva significa ampliar, año tras año, la distancia entre quienes tienen oportunidades y quienes aún esperan acceder a ellas.
El desafío del próximo gobierno en la era digital
En este marco, es fundamental que el próximo gobierno encare este desafío con la urgencia debida. Estamos en una era en la que los países que logran aprovechar la revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial y la automatización serán los que más progresen; no podemos aceptar relegarnos más respecto al resto del mundo, que ha apostado decididamente por la transformación digital.
Revisa el informe de Videnza Instituto publicado en Gestión:
