Por Luis Miguel Castilla

En tiempos electorales abundan las promesas audaces, pero no todas resisten el contraste con la realidad económica. El análisis técnico es clave para distinguir entre reformas necesarias y propuestas que, aunque atractivas en el discurso, podrían comprometer la estabilidad fiscal o la confianza de los inversionistas. Ese es justamente el aporte del esfuerzo conjunto de Videnza Instituto y Diario Correo: someter los planes de gobierno al escrutinio de los datos.

Reducir impuestos sin ampliar ingresos: un riesgo fiscal latente

Un caso ilustrativo es el del candidato Carlos Espá, quien propone eliminar unos 35 impuestos, reducir el Impuesto a la Renta de 30% a 25% y devolver un punto del IGV. La idea suena seductora en un país donde la presión tributaria genera malestar. Sin embargo, el problema no es el objetivo —simplificar el sistema— sino la viabilidad. Hoy, los ingresos públicos representan apenas 19,4% del PBI, muy por debajo del promedio latinoamericano y lejísimos del estándar OCDE de 39,3%. Con ese punto de partida, reducir tributos sin compensaciones claras podría limitar recursos para infraestructura, salud o educación. La política económica responsable no se mide por la popularidad de sus anuncios, sino por su capacidad de sostenerse en el tiempo.

Estatizar Camisea y el impacto en inversión y confianza

En el otro extremo está la propuesta atribuida a Vladimir Cerrón de estatizar el gas de Camisea. El argumento es abaratar el recurso y masificar su uso, pero cambiar el modelo contractual de un proyecto que durante dos décadas ha aportado S/ 189 mil millones al PBI y más de S/ 67 mil millones en ingresos fiscales no es una decisión menor. Además, el sector gasífero ha financiado buena parte de la inversión regional —en Cusco, uno de cada dos soles provino de esta actividad— y ha generado ahorros energéticos acumulados superiores a S/ 474 mil millones. Alterar bruscamente ese esquema espantaría (nuevamente) a los inversionistas, justo cuando el país necesita capital para crecer.

Reformas económicas: coherencia, reglas claras y gradualidad

La lección es clara: las reformas económicas requieren coherencia técnica y gradualidad. Reducir impuestos puede ser positivo si se acompaña de ampliación de la base tributaria y lucha contra la evasión. Revisar contratos energéticos es legítimo si se hace dentro de reglas claras y respetando la seguridad jurídica. Lo contrario —cambios abruptos o financieramente inviables— no solo fracasa, sino que deja costos duraderos.

El voto responsable ante propuestas atractivas pero riesgosas

Los votantes enfrentan, entonces, un reto cívico: no dejarse seducir solo por titulares llamativos. Elegir con criterio implica premiar propuestas responsables y castigar aquellas que, pese a su atractivo retórico, ponen en riesgo la estabilidad y el desarrollo del país.

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