Por Luis Miguel Castilla
Mientras los principales indicadores macroeconómicos muestran signos de recuperación y el año cerrará con cifras en azul y expectativas positivas, las bases fiscales que sostienen este desempeño están siendo erosionadas por decisiones políticas de corto plazo. La advertencia del Consejo Fiscal sobre más de 200 leyes aprobadas por el Congreso que comprometen el equilibrio de las finanzas públicas debe ser tomada con la máxima seriedad. No se trata de alarmismo infundado, sino de una alerta técnica sustentada en la proliferación de normas con impacto presupuestal, sin fuentes claras de financiamiento. Esto refleja una peligrosa subordinación de la política fiscal a intereses electorales. En este contexto, la anunciada acción de inconstitucionalidad por parte del Ejecutivo ante el Tribunal es indispensable para preservar la sostenibilidad fiscal como pilar del desarrollo y de mucho mayor impacto que la iniciativa de lograr un acuerdo fiscal entre los candidatos presidenciales.
Gasto corriente en aumento y deterioro de la calidad del servicio público
El deterioro fiscal se agrava por el crecimiento descontrolado del gasto corriente, especialmente en remuneraciones del sector público. Si bien es legítimo buscar mejores condiciones para los trabajadores y jubilados, el problema radica en la pérdida de equilibrio. El aumento del gasto en sueldos para cientos de miles de empleados públicos no se ha traducido en mejoras sustantivas en servicios básicos como educación, salud o seguridad. Se gasta más, pero sin resultados visibles, diluyendo los esfuerzos fiscales acumulados durante años de disciplina.
Petroperú: costos fiscales crecientes y ausencia de una solución estructural
A ello se suma la crítica situación de Petroperú, que se ha convertido en un símbolo de mala gestión y opacidad. Los cuantiosos recursos públicos destinados a rescatarla no han generado una solución estructural, mientras las medidas de reestructuración siguen postergándose. Persistir en este camino equivale a seguir drenando recursos que podrían destinarse a prioridades sociales. Superar los prejuicios ideológicos y considerar seriamente una privatización parcial resulta hoy una alternativa pragmática para frenar el despilfarro y mejorar la eficiencia. Queda por ver si la anunciada reestructuración patrimonial de la empresa, anunciada por el MEF, va en esa dirección.
Resiliencia económica con un desafío pendiente: convertir estabilidad en bienestar
Paradójicamente, pese a este complejo panorama fiscal, la economía muestra una notable resiliencia de cara al proceso electoral. La recuperación de la inversión privada, la inflación controlada y la fortaleza cambiaria reflejan una confianza que se apoya en la continuidad del modelo económico y el pico que registran los metales que exportamos. Sin embargo, el mayor reto sigue pendiente: transformar el crecimiento macroeconómico en bienestar tangible para la población. Sin mayores tasas de crecimiento y sin una gestión responsable de los recursos públicos, el riesgo es que el descontento social vuelva a alimentar las mismas recetas populistas que hoy dominan el escenario político.
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