Por Luis Miguel Castilla
Protegernos frente al dumping originado en China, especialmente cuando se manifiesta mediante desviación del comercio, no constituye una medida proteccionista, sino una acción legítima y plenamente respaldada por las reglas de la OMC, que reconoce que el dumping distorsiona la competencia al introducir productos a precios artificialmente bajos que no reflejan condiciones normales de mercado, lo que pone en riesgo a las industrias locales y altera el equilibrio comercial. En este sentido, las medidas antidumping no buscan excluir competidores extranjeros, sino restablecer condiciones equitativas, corrigiendo prácticas desleales que afectan la eficiencia económica y la integración comercial genuina.
Instrumentos permitidos para enfrentar el dumping sin caer en el proteccionismo
Por ello, actuar contra el dumping chino mediante instrumentos permitidos —como investigaciones rigurosas, ajustes de precios o derechos compensatorios— no es proteccionismo, sino el ejercicio responsable de un mecanismo diseñado por la propia OMC para preservar la competencia leal y el comercio internacional basado en reglas claras y justas.
El impacto negativo del dumping en la industria peruana
El Perú enfrenta hoy una amenaza silenciosa, pero de enorme impacto: la avalancha de importaciones a precios artificialmente bajos que desplaza, debilita y destruye nuestra industria local. Las investigaciones de Indecopi revelan que sectores como el acero, tubos metálicos, metalmecánica y manufacturas para la construcción registran márgenes de dumping que superan el 300% e incluso el 400%, al mismo tiempo que caen su productividad, utilidades e inversiones.
El modelo industrial chino y sus efectos en la competencia global
Este fenómeno no es un accidente del mercado. Es producto de un modelo de industrialización en China basado en subsidios masivos estatales e incentivos financieros inigualables, que afectan la competencia global. El resultado es claro: mientras Estados Unidos y Europa cierran sus puertas mediante medidas correctivas, el desvío comercial golpea con mayor fuerza a economías abiertas y de menor escala como la peruana. Los consumidores nacionales deben acceder a precios bajos, pero no debe ser producto de prácticas depredatorias.
El rol de Indecopi en la defensa de la industria local frente al dumping
Aquí es donde la Comisión de Dumping, Subsidios y Eliminación de Barreras No Arancelarias del Indecopi tiene un rol crucial. No se trata de proteccionismo ni de retroceder en la integración internacional. Defendernos del dumping no es rechazar la globalización, sino asegurar que el país siga siendo viable para invertir y generar empleo. La apertura comercial del Perú ha sido fuente de crecimiento; pero apertura no puede significar vulnerabilidad total frente a prácticas desleales. La Comisión debe actuar con firmeza y sentido de urgencia. Si las medidas correctivas se retrasan o minimizan, la consecuencia será la desindustrialización progresiva, la pérdida de empleos formales y una menor competitividad nacional. Ignorar este impacto estructural sería condenar al país a depender únicamente de importaciones, volviéndonos una economía sin capacidades productivas propias. El Perú no puede darse el lujo de mirar hacia otro lado.
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