Por Luis Miguel Castilla
Los resultados de la primera vuelta, extremadamente estrechos, mantienen al país en vilo: probablemente tomará días, quizás semanas, saber con certeza quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Un proceso ya ensombrecido por denuncias de irregularidades que erosionan la confianza institucional y añaden incertidumbre a un momento que el país no puede permitirse gestionar mal. En ese contexto, vale la pena analizar con frialdad lo que cada fuerza política propone hacer con la economía, porque las diferencias son sustantivas y sus eventuales consecuencias, también.
Dos propuestas con debilidades, pero dentro del marco de estabilidad
Fuerza Popular y Renovación Popular presentan planes con inconsistencias reales: ambos subestiman el costo fiscal de sus promesas, ninguno ofrece una reforma previsional estructurada, y sus posturas frente a la minería informal son más permisivas de lo que conviene. Son debilidades que importan y que merecen escrutinio. Pero ambas fuerzas operan dentro del marco de estabilidad macroeconómica que ha sustentado el crecimiento peruano en las últimas décadas, respetando la autonomía del Banco Central y los fundamentos de la inversión privada. Sus propuestas suman, con matices, al debate sobre cómo sostener y mejorar la situación actual.
Una agenda económica que eleva el riesgo macroeconómico
Las propuestas de Juntos por el Perú se inscriben en una lógica cualitativamente distinta. Intervenir en la conducción monetaria, utilizar reservas internacionales para financiar gasto corriente, revisar contratos de inversión, estatizar sectores estratégicos: medidas que, en conjunto, representan un riesgo macroeconómico de otra magnitud. No es especulación: el gobierno de Castillo recorrió un camino similar y desencadenó la mayor fuga de capitales de la historia reciente del país.
Los más vulnerables serían los más afectados por la inestabilidad
Lo que el análisis revela con claridad es que las políticas presentadas como reivindicación de los más pobres son, en la práctica, las que más los perjudicarían. La inestabilidad no golpea por igual. Quienes tienen ahorros en moneda extranjera o activos diversificados pueden capear el temporal. Los trabajadores informales, los pequeños comerciantes y las familias que dependen del empleo y del crédito son quienes absorben la inflación, el desempleo y la contracción que invariablemente siguen a este tipo de experimentos. Nuestra propia historia lo documenta con claridad.
