Por Luis Miguel Castilla

La informalidad sigue siendo uno de los principales problemas estructurales que enfrenta el Perú. Más del 70% del empleo opera fuera de la economía formal, una realidad persistente que responde a un sistema donde formalizarse muchas veces no resulta rentable para trabajadores ni empresas. Frente a ello, resulta pertinente revisar qué están proponiendo los partidos políticos y cuánto pueden realmente cambiar esta situación.

Consenso político en el diagnóstico de la informalidad

Un análisis de Videnza Instituto de los planes de gobierno de Renovación Popular, Fuerza Popular, País para Todos, Ahora Nación y Alianza para el Progreso (APP) muestra un elemento positivo poco frecuente en la política peruana: existe un consenso básico sobre el diagnóstico. Todos reconocen que la formalización exige simplificar trámites, reducir costos de entrada y generar beneficios tempranos para las micro y pequeñas empresas.

Incentivos económicos y simplificación como eje común

Las fortalezas son claras. Renovación Popular y País para Todos enfatizan la eliminación de barreras burocráticas y la creación de regímenes tributarios más simples; Fuerza Popular y APP incorporan incentivos económicos concretos, como acceso a crédito y compras públicas; mientras que varias propuestas coinciden en impulsar la digitalización y el gobierno electrónico. Este alineamiento refleja un cambio importante: la formalidad empieza a entenderse como un problema de incentivos económicos y no solo de control estatal.

El vacío institucional que frena la formalización

Las debilidades también son evidentes. La informalidad persiste porque los costos de cumplir son inmediatos y los beneficios, inciertos. Muchas propuestas políticas aún no modifican de manera sustantiva esa ecuación. El principal vacío es institucional. Pocos partidos plantean avanzar hacia la interoperabilidad entre entidades públicas, condición clave para reducir trámites duplicados y fiscalizaciones fragmentadas. Sin integración entre Sunat, municipios y sistemas laborales, la simplificación prometida corre el riesgo de quedarse en declaraciones.

Reformas estructurales para una formalización sostenible

El debate sobre formalización no puede limitarse a medidas rápidas o anuncios de corto plazo. La informalidad está directamente vinculada con la baja productividad que caracteriza a la economía peruana: empresas pequeñas, poco capitalizadas y con escasa capacidad de crecer difícilmente pueden sostener empleo formal o innovar. Por ello, las reformas necesarias —simplificación regulatoria real, integración institucional, digitalización productiva y mejora de incentivos laborales— requieren continuidad, coordinación y tiempo para generar resultados. Apostar por medidas efectistas puede producir titulares inmediatos, pero no cambia los fundamentos del crecimiento. Retomar una agenda de reformas estructurales es crucial si el país quiere elevar su productividad, ampliar su base empresarial formal y sostener tasas de crecimiento más altas y estables en el largo plazo. Sin formalización efectiva, el crecimiento seguirá siendo episódico; con ella, puede convertirse en desarrollo sostenido.

Revisa el informe completo de Videnza Instituto publicado en El Comercio: