Nicolás Besich
Mañana, más de 2 millones de estudiantes en Lima, Callao y Huaral tendrán clases virtuales en teoría. Digo en teoría porque dada la realidad de muchas familias es probable que muchos estudiantes terminen acompañando a sus padres al puesto de venta, bodega, etc; cuidando a sus hermanos menores; o haciendo cualquier otra cosa menos estudiar.
La medida harto criticada por expertos, gremios y padres de familia fue dada a penas el viernes último, en una muestra de total improvisación ante un evento el APECPerú2024 del que se sabe hace más de un año.
Lecciones tras la pandemia
Tras la pandemia parece hemos mal aprendido que ante cualquier inconveniente se puede pasar a clases virtuales casi como si estas fueran iguales a las presenciales. La evidencia nos dice que esto no es así.
Para que la #educación virtual funcione en primer lugar se requiere de conectividad, condición necesaria pero no suficiente. Según cifras de Enaho 2023, entre los hogares pobres de Lima y Callao, con miembros en edad escolar, el 37% no tiene Internet, y el 60% no cuenta con una computadora o tablet. Además, entre los que si tienen, la gran mayoría solo cuenta con 1 equipo.
Educación virtual
Otro factor clave para la educación virtual es la interacción con los docentes. Con tan solo 3 días de anticipación, que tipo de actividades pueden preparar los docentes. Además, alguien se ha puesto a pensar, por ejemplo, en los docentes que también tiene hijos en edad escolar. ¿Cómo mo hace por ejemplo una maestra de primaria que tiene una hija en inicial?
Lo anterior nos lleva a un punto adicional, la carga para los padres de familia. Un % muy reducido podrá teletrabajar y estar con sus hijos, cada uno con su propio equipo. Lamentablemente esa realidad en la que parece pensar el ministro es la de muy pocos.
Experiencia en el Minedu
Durante el 2020 tuve la oportunidad de trabajar en el Minedu, lo que me permitió ser testigo de primera mano de los muchos sacrificios que significó la educación a distancia. Quizás la principal lección que me llevé fue: salvo se cumplan las condiciones mencionadas arriba, la educación a distancia debe ser la última alternativa.
¿Qué hacer entonces? Creo en primer lugar que no tiene ninguna justificación mandar a virtual a todo Lima. Si se han identificado zonas de riesgo se podía evaluar medidas puntuales para esas zonas en específico. Incluso en términos de comunicación, creo que un mejor ejemplo para los funcionarios qué vienen por Apec hubiera sido poner buses a disposición (como en un último paro lo hizo la policía para la población en general ) de los estudiantes con algún lema tipo «la educación no para». Y es que ese finalmente debería ser el objetivo de todos.
Aquí puedes leer la columna de Nicolás Besich publicada en El Comercio.
