Por Luis Miguel Castilla
En la recta final hacia la primera vuelta de las elecciones generales, el último factchecking semanal elaborado por Videnza Instituto, en alianza con Diario Correo, vuelve a encender una alerta necesaria. El análisis sobre las propuestas del plan de gobierno de Ricardo Belmont, del Partido Cívico Obras, revela un patrón preocupante de ofrecimientos sin sustento técnico que, lejos de aportar soluciones, podrían agravar los problemas del país.
El precio del gas y las limitaciones del mercado energético
Un primer ejemplo es su planteamiento sobre el precio del gas. Belmont ha afirmado que el Perú podría vender gas a precios significativamente más bajos —incluso por debajo de los costos internacionales— sin explicar cómo se compensaría esa diferencia. Este tipo de propuesta ignora que el mercado energético está determinado por contratos, inversión privada y costos de producción. Reducir precios por decreto no solo sería inviable legalmente, sino que además desincentivaría la inversión y podría generar desabastecimiento.
Expansión del Estado sin sustento fiscal ni institucional
Otro caso señalado es su visión sobre el rol del Estado como un ente capaz de intervenir directamente en múltiples sectores productivos para “ordenar” la economía. Sin embargo, no se detallan los recursos fiscales necesarios ni las capacidades institucionales para asumir esas funciones. En un país con limitaciones presupuestarias y serios problemas de gestión pública, prometer una expansión estatal sin financiamiento claro es irresponsable. Peor aún con el deterioro fiscal registrado en los últimos años.
Medidas sin mecanismos: el riesgo del voluntarismo político
Belmont ha sugerido también medidas inmediatas para reactivar la economía sin precisar mecanismos concretos, apelando más a la voluntad política que a herramientas reales. Este tipo de discurso, cargado de “optimismo”, pero vacío de contenido técnico, puede resultar seductor en contextos de crisis, pero no resiste un análisis riguroso.
Narrativas simplistas frente a problemas complejos
El problema de fondo no es solo la falta de sustento, sino el uso de mensajes emocionales que buscan conectar con el malestar ciudadano. Se construye así una narrativa simplista donde los problemas tienen soluciones rápidas, ignorando su complejidad. Esto no solo distorsiona el debate público, sino que debilita la toma de decisiones informadas.
El rol del elector frente a promesas sin sustento
Por ello, el elector debe informarse, contrastar y cuestionar. No basta con escuchar promesas; es necesario entender su viabilidad. En un escenario donde abundan los discursos efectistas, la evaluación de las promesas presidenciales se convierte en una herramienta indispensable. Elegir con criterio no solo es un derecho, sino una responsabilidad frente al futuro del país. Por lo ofrecido y por la trayectoria del candidato, la elección de esta opción claramente representa un salto al vacío.
Conoce aquí el factchecking de Videnza Instituto:
