Por Luis Miguel Castilla

Las recientes proyecciones del Banco Mundial, que elevan ligeramente las expectativas de crecimiento para el Perú, deben leerse con cautela. Si bien reflejan cierta resiliencia macroeconómica, también confirman que el país seguirá expandiéndose a un ritmo insuficiente para cerrar brechas sociales y recuperar plenamente el terreno perdido tras la pandemia.

Factores estructurales que limitan el crecimiento

El Perú ha demostrado en el pasado que puede crecer más rápido. Sin embargo, hoy enfrenta una combinación de factores que limitan su potencial: baja productividad, debilidad institucional, incertidumbre regulatoria y una preocupante pérdida de seguridad, tanto jurídica como personal. En este contexto, depender exclusivamente de un entorno internacional favorable —como los altos precios de los commodities— no es una estrategia sostenible, sino una vulnerabilidad.

De ingresos transitorios a crecimiento sostenible

Aprovechar estos ciclos externos es necesario, pero no suficiente. El verdadero desafío es transformar esos ingresos transitorios en crecimiento permanente. Esto implica destrabar proyectos, mejorar la calidad del gasto público, fortalecer la capacidad del Estado para ejecutar inversión y generar condiciones que incentiven al sector privado a apostar por el país. Sin estos elementos, el crecimiento seguirá siendo insuficiente.

Más allá del corto plazo: el reto del desarrollo

La discusión económica no puede reducirse a décimas de crecimiento en el corto plazo. Lo que está en juego es la capacidad del Perú para sostener tasas de expansión que permitan reducir la pobreza, generar empleo formal y mejorar la calidad de vida de su población. Y, en ese frente, los avances han sido claramente insuficientes.

La necesidad de una agenda de reformas

Por ello, resulta indispensable que quienes aspiran a gobernar el país comprendan la magnitud del reto. El crecimiento proyectado no alcanza. No basta con preservar la estabilidad macroeconómica —aunque esta es condición necesaria—, sino que se requiere una agenda clara de reformas que recupere la inversión, eleve la productividad y restablezca la confianza.

Crecimiento económico como urgencia social

El Perú aún no ha logrado recuperar los niveles de pobreza previos a la pandemia. Esa realidad debería ser el punto de partida de cualquier propuesta seria. Acelerar el crecimiento no es una consigna técnica, es una urgencia social. Gobernar, en este contexto, implica ejecutar —no solo prometer— las decisiones necesarias para que el país vuelva a crecer con la velocidad que su población demanda.

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