Por Luis Miguel Castilla
En cada proceso electoral, los candidatos compiten no solo con propuestas, sino también con interpretaciones —a veces imprecisas— sobre cómo funciona el Estado y la economía. En ese escenario, contrastar declaraciones con evidencia técnica se vuelve una herramienta fundamental para el debate público. Con ese objetivo, Videnza Instituto, en alianza con Diario Correo, presenta su edición semanal de factchecking dedicada a analizar las propuestas y afirmaciones de quienes aspiran a gobernar el país.
Gobierno a Gobierno: qué dice la evidencia sobre este mecanismo de obras
Esta semana, el análisis se centró en dos afirmaciones vinculadas a infraestructura y energía, dos temas sensibles para el desarrollo del país. El primer caso revisa una declaración del candidato Yohny Lescano, de Cooperación Popular, quien señaló que los contratos de Gobierno a Gobierno serían preferibles para ejecutar obras porque “responde el gobierno y no las empresas”. Sin embargo, el análisis técnico muestra que esta afirmación es falsa: los gobiernos extranjeros no ejecutan directamente las obras, sino que contratan empresas privadas bajo sus propios sistemas de gestión. Además, estos contratos no eliminan los riesgos de retrasos ni de sobrecostos, ni reducen la responsabilidad financiera del Estado peruano.
El precio del balón de gas y los costos del transporte
El segundo caso examina una propuesta del candidato Alfonso López Chau, de Primero Nación, quien planteó que el balón de gas doméstico debería costar lo mismo en Lima que en La Convención, Cusco. La idea puede sonar atractiva, pero ignora un elemento clave: el precio del GLP depende en gran medida del transporte hacia regiones alejadas. Igualar el precio requeriría subsidiar esos costos logísticos. De hecho, el Estado ya interviene mediante el Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), que entrega vales de descuento en zonas con mayores dificultades de acceso.
La importancia de verificar la información en campaña
Más allá de quién tenga razón en el debate político, el valor de este ejercicio radica en poner los hechos sobre la mesa. En una campaña donde abundan las promesas fáciles, el factchecking no busca descalificar, sino aportar claridad. Y, en democracia, la claridad es un bien público indispensable.
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