Por Luis Miguel Castilla
Como parte de la entrega semanal de fact-checking desarrollada en el marco de la alianza entre Videnza Instituto y Diario Correo, continuamos evaluando las propuestas presentadas por los candidatos presidenciales. El ejercicio revela una conclusión cada vez más evidente: las propuestas populistas no responden a una ideología específica, sino a un mismo patrón político que prioriza la popularidad inmediata sobre la sostenibilidad económica.
Promesas de alto impacto y baja viabilidad fiscal
En campañas electorales, las promesas suelen competir por impacto emocional más que por viabilidad técnica. Sin embargo, cuando se someten a revisión técnica y empírica, muchas iniciativas —provenientes de distintos espacios políticos— comparten un rasgo común: ignoran restricciones fiscales básicas y trasladan costos significativos hacia el futuro.
Pensión 65 universal: preocupación legítima, presión fiscal creciente
Un ejemplo es la propuesta del candidato Carlos Álvarez, de Perú País de Todos, de ampliar el programa Pensión 65 a todos los adultos mayores sin pensión. Aunque parte de una preocupación legítima, su implementación implicaría un gasto adicional anual cercano a S/ 4,285 millones, equivalente al presupuesto conjunto de varios sectores del Estado. Más aún, el crecimiento acelerado de la población adulta mayor incrementaría progresivamente esa presión fiscal, comprometiendo recursos públicos en el largo plazo.
Bonos masivos de vivienda: magnitud fiscal y distorsiones económicas
Por su parte, la candidatura de César Acuña, de Alianza para el Progreso, plantea otorgar bonos de hasta S/ 100,000 a millones de jóvenes para la adquisición de viviendas. El cálculo agregado muestra una magnitud aún más reveladora: el costo potencial superaría los S/ 523,000 millones, equivalente a aproximadamente dos presupuestos generales de la República. Más allá de su inviabilidad financiera, una medida de este tipo distorsionaría significativamente el mercado laboral e inmobiliario, afectando precisamente a quienes busca beneficiar.
Beneficios inmediatos sin sustento presupuestario
Ambas propuestas difieren en enfoque político, pero coinciden en lógica económica: ofrecer beneficios inmediatos sin explicar cómo se financiarán ni cuáles serían sus efectos secundarios. Allí radica la esencia del populismo moderno. No depende del color político o la ideología, sino de la desconexión entre promesa y realidad presupuestaria.
Fact-checking: evidencia frente a la retórica electoral
El fact-checking cumple una función democrática esencial: devolver la discusión electoral al terreno de la evidencia. Los ciudadanos merecen propuestas que no solo suenen bien en campaña, sino que puedan sostenerse cuando termina la elección. Porque, al final, las políticas públicas no se evalúan por su intención, sino por sus consecuencias. Y esas consecuencias, inevitablemente, las terminan pagando todos los peruanos.
