Por Luis Miguel Castilla

Durante el presente año, el Perú logró evitar un mayor deterioro de su posición fiscal gracias a un contexto favorable de los precios internacionales de las materias primas, en particular de los minerales. En un escenario de crecientes presiones sobre el gasto público, la renta minera cumplió un rol clave como amortiguador fiscal.

El shock positivo de los términos de intercambio y su impacto en la recaudación minera

Según el Marco Macroeconómico Multianual 2026-2029 (MMM) del Ministerio de Economía y Finanzas, en 2025 los términos de intercambio crecieron de manera excepcional, impulsados por el aumento de los precios del cobre y del oro. Este shock externo positivo elevó significativamente los ingresos fiscales vinculados a la minería, tanto por impuestos a la renta como por regalías. La evidencia muestra que estos ingresos reaccionan de forma más que proporcional a los precios internacionales, lo que explica su fuerte impacto sobre la recaudación total. Un incremento de 1% en los precios de los minerales genera, en promedio, aumentos de alrededor de 1,5% en los impuestos mineros. Dado que la minería representa aproximadamente el 15% de los ingresos del gobierno general, la elasticidad de los ingresos fiscales totales frente a los precios de los minerales se ubica en un rango de entre 0,2 y 0,4. En consecuencia, incluso variaciones relativamente moderadas en los precios de exportación pueden traducirse en mejoras visibles de la recaudación agregada.

Mayor recaudación sin corrección del déficit: la renta minera absorbe el aumento del gasto

De acuerdo con el MMM, los ingresos del gobierno general crecieron cerca de 9% real y alcanzaron alrededor de 19,4% del PBI. No obstante, esta mejora no se tradujo en una reducción sustancial del déficit fiscal. Por el contrario, la renta minera fue utilizada casi en su totalidad para mitigar el crecimiento del gasto público, especialmente de la inversión pública, permitiendo que el déficit se ubicara en torno a 2,2% del PBI, posiblemente cumpliendo la regla fiscal de este año (aunque falta ver si se podrá contener un mayor gasto público en el último mes del año).

Alta dependencia de los commodities y los desafíos para una consolidación fiscal sostenible

En ausencia de este contexto favorable de precios, el desequilibrio fiscal habría sido considerablemente mayor, fácilmente superando el 3% del PBI. La experiencia del año confirma la elevada dependencia de las finanzas públicas peruanas del ciclo de los commodities y refuerza la necesidad de avanzar hacia una consolidación fiscal menos basada en ingresos transitorios. Reducir esta vulnerabilidad requerirá avanzar en una mayor recaudación permanente, mejorar la eficiencia del gasto público y consolidar una senda fiscal que no dependa de manera recurrente de contextos internacionales excepcionalmente favorables. El esfuerzo de eliminar gasto superfluo y acudir al Tribunal Constitucional para que revise su interpretación de la iniciativa de gasto del Legislativo resulta crucial para retornar a una senda sostenible de las finanzas públicas. El Gobierno no debe presumir que la suerte externa siempre lo acompañará.

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