Por Luis Miguel Castilla

El sur del Perú ha soñado durante años con convertirse en un verdadero eje logístico del Pacífico. En ese horizonte ambicioso se alza el proyecto del puerto de Corío, concebido como un megapuerto 100% privado en Punta de Bombón, capaz de movilizar más de 100 millones de toneladas al año, con una inversión inicial que bordea los US$ 7,000–7,500 millones y un calado natural cercano a los 28 metros, apto para los buques más grandes del mundo. Es decir, no sería “un puerto más”, sino el hub del Pacífico sur.

Comparación con Chancay y la escala del sistema portuario actual

La potencialidad es enorme, pero las comparaciones obligan a pisar tierra. El nuevo puerto de Chancay, llamado a transformar el eje centro–Asia, apunta a 30–35 millones de toneladas anuales, apenas un tercio de lo que promete Corío. Todos los terminales públicos del país movieron cerca de 63.7 millones de toneladas en 2024, de las cuales más de 44 millones corresponden al Callao. Corío, sobre el papel, por sí solo superaría a todo el sistema público actual.

La situación portuaria del sur: avances y ampliaciones en curso

En el sur, la foto es aún más elocuente. Matarani movilizó 7.6 millones de toneladas en 2023 y alrededor de 8–8.2 millones en 2024, y acaba de recibir luz verde para una ampliación de US$ 700 millones y una extensión de concesión por 30 años. Marcona entrará al juego con un terminal multipropósito de hasta 19 millones de toneladas y una inversión de algo más de US$ 400 millones. Ilo, pese a su escala menor, duplicará su capacidad de 818 mil a 1.64 millones de toneladas hacia 2030, gracias a una modernización de S/ 752 millones.

Un salto cuántico de oferta y la duda sobre la demanda real

Frente a este panorama, Corío parece un salto cuántico de oferta en un sistema que recién está ampliando sus capacidades existentes. La pregunta clave no es si el puerto sería impresionante, sino si habrá carga suficiente para llenarlo sin convertirlo en un elefante blanco.

Ausencia de un estudio de demanda que sustente la magnitud del proyecto

Por ahora, ni el Estado ni los promotores han presentado un estudio de demanda robusto que justifique un puerto de 100 millones de toneladas ni contratos ancla de largo plazo con grandes mineras o con Brasil y Bolivia. Sin esa evidencia, Corío luce más como una apuesta adelantada.

Una salida viable: desarrollo escalonado y compromisos firmes

¿Cuál sería una salida razonable? Pensar en un desarrollo escalonado, condicionado a la saturación de Matarani, Marcona e Ilo, y a compromisos firmes de grandes usuarios. El gran potencial logístico del sur debe construirse con cifras en la mano y respaldo técnico de un buen estudio de demanda, no solo con retórica declarativa. No se trata de ser aguafiestas, sino de centrar los esfuerzos en lo factible.

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