Por Luis Miguel Castilla
El gobierno no debería financiar megaproyectos de infraestructura si eso implica debilitar las finanzas públicas. Si bien estos proyectos traen beneficios significativos a largo plazo, comprometer la estabilidad fiscal del país puede tener consecuencias graves. Se debe evitar financiar grandes obras a costa del déficit fiscal, que puede llevar a un aumento insostenible de la deuda pública y eventualmente reducir la calificación crediticia.
Deuda contingente: una estrategia con grandes limitaciones
La apuesta del gobierno es optar por deuda contingente para financiar una cartera de más de USD 50,000 millones. No hay espacio fiscal para este cometido y se tendrá que ir despacio. Además, este esquema tiene limitaciones que deben considerarse. En primer lugar, hay riesgo fiscal oculto. Si bien la deuda contingente no se registra inicialmente como deuda directa, sí puede convertirse en deuda efectiva si se activan garantías, subsidios o el proyecto falla.
Capacidad técnica insuficiente para gestionar obligaciones contingentes
En segundo lugar, hay dificultades para medir y gestionar el riesgo. La deuda contingente requiere modelos sofisticados de análisis de riesgo y escenarios. Sin embargo, el gobierno carece de capacidad técnica plena para estimar el costo fiscal de estas obligaciones futuras, en un contexto en el que las calificadoras de riesgo observan la magnitud de deuda contingente para determinar si un país acumula obligaciones contingentes sin transparencia ni respaldo suficiente. Además, los pagos futuros (por ejemplo, en esquemas de “pago por disponibilidad”) comprometen el presupuesto público por periodos prolongados. Esto reduce la flexibilidad fiscal para otras prioridades.
Recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y necesidad de marcos regulatorios más sólidos
El FMI ha advertido sobre los riesgos del uso excesivo de deuda contingente en proyectos de inversión pública. Recomienda evitar su uso como una forma de “ocultar” deuda pública y no contabilizarla formalmente. Las reglas fiscales deben considerar no solo la deuda explícita, sino también proyecciones de pagos por APP y garantías activadas o potenciales. Esto evitaría que se comprometan recursos futuros sin una visión integral de su carga fiscal. Por ello, los esquemas de deuda contingente deben utilizarse con moderación, acompañados de marcos institucionales sólidos, transparencia y evaluación ex ante de riesgos fiscales. Para fortalecer el marco legal nacional, se debe establecer un límite cuantitativo legal para pasivos contingentes y, como mínimo, incluir explícitamente obligaciones contingentes en las reglas fiscales.
Cautela ante el impulso oficial al financiamiento contingente
Si bien urge acelerar la inversión para cerrar brechas de infraestructura, la actual gestión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha informado su intención de promover activamente mecanismos de financiamiento contingente. Esto debe darse sin sacarle la vuelta a las reglas fiscales so pretexto de viabilizar proyectos. Hay espacio en el margen para innovar con estos esquemas, pero el MEF tiene que mostrar cautela y no forzar la generación de espacio fiscal de manera ficticia. Lamentablemente, mantener la sostenibilidad de las cuentas públicas no parece ser una prioridad del actual MEF.
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