El 13 de noviembre de 2025, Piura fue sede del evento “Perú Energía Norte 2025: Innovación y Sostenibilidad para la Transición Energética”, que reunió a autoridades, empresas y especialistas para analizar los retos del sector hidrocarburos. Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, presentó un diagnóstico y una hoja de ruta para garantizar la seguridad energética del país bajo el título: “Situación y fomento de la inversión privada en la exploración y explotación de hidrocarburos en el Perú”. Su mensaje fue claro: el Perú enfrenta caída en producción, exploración y reservas, mientras aumenta la dependencia de combustibles importados.
Evolución de la demanda: un sector en transformación
Castilla revisó la evolución del consumo energético entre 1994 y 2022. Aunque diésel y gasolinas siguen dominando, el gas natural ha ganado protagonismo, especialmente tras la entrada en operación del Proyecto Camisea en 2004, que redujo costos y mejoró competitividad. Sin embargo, advirtió que el impulso inicial con continuó, y desde hace más de una década, el sector upstream está prácticamente paralizado.
Un sector clave en transformación
Castilla inició recordando la importancia económica y social de los hidrocarburos para el país: en 2024 se transfirieron más de S/ 2,500 millones en canon y S/ 489 millones vía FOCAM, recursos esenciales para regiones como Cusco, Piura, Loreto y Tumbes. Pero señaló que el sector atraviesa un periodo de estancamiento por una fuerte caída en la exploración, una reducción sostenida de reservas y una creciente dependencia de combustibles importados, lo que deteriora la balanza comercial energética y compromete la seguridad energética.
Chevron y el nuevo capítulo offshore
Un anuncio relevante fue el ingreso de Chevron, tras modificar contratos en los bloques Z-61, Z-62 y Z-63 en la cuenca offshore de Trujillo. Con inversión inicial de USD 100 millones y potencial de hasta 150 mil barriles diarios, este hito marca confianza en el potencial energético peruano, Castilla destacó que este hito abre un nuevo capítulo para la exploración offshore y es una señal de confianza en el potencial energético del Perú.
Causas del estancamiento: sobrecarga regulatoria y falta de competitividad
Sin embargo, Castilla recalcó que existe una preocupación por el futuro energético. Así, identificó los factores que hoy desincentivan la inversión en hidrocarburos. Entre ellos destacó las altas regalías y baja flexibilidad contractual, la tramitología extensa y lenta, asuntos de fuerza mayor como los conflictos sociales y débil gestión ambiental; y la institucionalidad rezagada y falta de planificación estratégica.
Una agenda de reforma para recuperar la seguridad energética
Castilla sostuvo que el Perú aún tiene un amplio potencial por aprovechar para garantizar un suministro seguro, competitivo y consistente con la descarbonización.
Entre las propuestas destacadas planteó reformar el régimen de regalías para hacerlo más competitivo; modernizar contratos y permitir ampliaciones bajo condiciones claras y alineadas con estándares internacionales; agilizar procesos administrativos, actualizar la política energética e impulsar infraestructura crítica, incluyendo sistemas de transporte en la selva, ampliación del ONP y mayor inversión en terminales y almacenamiento.
El Perú está en un “punto de inflexión”: o consolida un marco moderno y competitivo que atraiga capitales o profundiza su dependencia de importaciones, afectando la estabilidad económica y la transición energética. Castilla concluyó que sin inversión en exploración no habrá seguridad energética, pero aún hay tiempo para adoptar reformas y aprovechar el potencial hidrocarburífero de manera sostenible y orientado al futuro.