Por Luis Miguel Castilla
En el Perú, los procesos electorales no solo definen liderazgos políticos, sino también el rumbo económico. Así lo ha advertido el presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, quien ha reiterado que la inversión privada depende, en gran medida, de las expectativas y de la estabilidad política.
Incertidumbre política y freno a la inversión
Esta advertencia cobra especial relevancia en el actual contexto electoral. La incertidumbre sobre quién gobernará y qué políticas se implementarán genera cautela en el sector empresarial, llevando a muchas compañías a postergar decisiones clave. Este comportamiento es particularmente evidente en sectores intensivos en capital, como la minería o la infraestructura, donde los proyectos requieren horizontes de largo plazo y reglas de juego previsibles. En este sentido, el Congreso parece empecinado en ahuyentar la inversión con la aprobación de leyes claramente populistas que intentan apelar a las preferencias electorales.
Propuestas políticas y riesgos para la inversión privada
Evaluando lo planteado por los partidos políticos, no todas las propuestas generan el mismo nivel de confianza. Según el análisis de Videnza Instituto, los planes más claramente adversos a la inversión privada provienen de partidos como Venceremos, Juntos por el Perú, Perú Libre y Podemos Perú. Estas agrupaciones plantean, en distintos grados, un mayor intervencionismo estatal, cuestionan la independencia del banco central y promueven aumentos significativos del gasto público sin fuentes claras de financiamiento.
Dudas e inconsistencias en otros planes de gobierno
Asimismo, existen dudas sobre Ahora Nación por la inconsistencia de algunas propuestas, mientras que Renovación Popular destaca por presentar uno de los programas con mayor costo fiscal. Incluso desde Alianza para el Progreso se han planteado medidas de corte populista que no siempre guardan coherencia con su plan de gobierno.
Presión fiscal y riesgos para la estabilidad macroeconómica
Las cifras son elocuentes: varios de estos programas implican incrementos del gasto público superiores al 20% del presupuesto actual, lo que podría tensionar las finanzas del Estado y deteriorar la estabilidad macroeconómica. A ello se suma un escenario fiscal ya presionado, con un déficit que podría ubicarse entre 2% y 2.5% del PBI.
La confianza como factor clave en la inversión
En este contexto, la advertencia del BCRP resulta clara y oportuna. La inversión privada no responde únicamente a cifras, sino a la confianza en las reglas del juego. Y hoy, más que nunca, esa confianza se encuentra en disputa en las urnas.
Lee aquí su opinión en Perú21:
