Por Melany Ferreyra
En 2024, la pobreza monetaria en Perú alcanzó al 27.6% de la población, según la Encuesta Nacional de Hogares. Sin las transferencias públicas de programas como Juntos, Pensión 65 y Contigo, esta cifra se elevaría al 31.2% y afectaría a 1.2 millones de personas más, especialmente en zonas rurales. Cajamarca, Loreto y Huánuco presentan los mayores niveles de pobreza medida solo por ingresos autónomos, mientras que regiones como Apurímac, Amazonas y Tumbes evidencian una alta efectividad de los programas sociales en su reducción. Intervenciones como Juntos no solo alivian necesidades inmediatas, sino que fortalecen el capital humano al promover la salud y educación infantil. No obstante, erradicar la pobreza exige también empleo digno y políticas estructurales sostenidas.
Lee aquí su columna publicada en Diario El Pueblo (Arequipa):
