Por Nicolás Besich
Tras unas elecciones presidenciales ajustadas, el próximo gobierno recibirá un país marcado por problemas urgentes que no admiten postergación. La inseguridad ciudadana, la persistencia de la pobreza y el deterioro del empleo juvenil configuran una agenda crítica que exigirá decisiones rápidas, capacidad de gestión y responsabilidad fiscal. Más allá del resultado final, el Perú necesita recuperar estabilidad institucional y concentrar esfuerzos en políticas públicas basadas en evidencia, capaces de responder a las demandas más inmediatas de la población.