Por Luis Miguel Castilla

A medida que nos acercamos al cambio de gobierno, el debate sobre la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) resurge en una coyuntura que no debería sorprender a nadie, ya que los períodos electorales son, tradicionalmente, los momentos de mayor tentación intervencionista. Dicho esto, vale la pena recordar por qué es importante la institucionalidad que tiene la política monetaria en nuestro país.

Preservar el valor de la moneda es una garantía institucional clave

La autonomía del BCRP no es un privilegio tecnocrático ni un mero detalle regulatorio. Es una conquista institucional construida a lo largo de décadas y avalada por la propia Constitución. Su misión es singular y no admite ambigüedades: preservar el valor de la moneda. Todo lo demás —el crecimiento, el empleo, la inversión— depende de que esa función se cumpla con rigor y sin interferencia política. Una inflación baja y estable es la forma más concreta en que el Estado protege el poder adquisitivo de los peruanos, especialmente de los más pobres, que no tienen activos ni instrumentos financieros para cubrirse de la depreciación monetaria. Argentina está hoy en día intentando estabilizar sus precios a través de reformas que realizamos hace 30 años en el Perú.

La trayectoria del BCRP respalda su credibilidad y fortaleza técnica

De hecho, la trayectoria del BCRP en las últimas tres décadas es, en el contexto latinoamericano, un caso de referencia. Mientras países vecinos han sufrido espirales inflacionarias, devaluaciones abruptas o controles de cambio que distorsionan el funcionamiento de sus economías, el Perú ha mantenido una de las tasas de inflación más bajas y estables de la región. Eso fue el resultado de una institucionalidad sólida, un directorio técnico y un marco de política monetaria creíble. Las reservas internacionales —más de US$ 100,000 millones— son expresión tangible de esa solidez y constituyen el principal escudo ante shocks externos.

Las señales de intervención pueden erosionar rápidamente la confianza

El riesgo hoy no es necesariamente una ruptura abrupta, sino el intento de disponer de recursos para financiar una expansión del estatismo. Presiones para financiar déficits, propuestas sobre el «uso» de las reservas, usar la tasa de interés de referencia para dinamizar la economía y cuestionamientos al nivel del tipo de cambio son todas señales que minan la credibilidad que ha tardado más de veinticinco años en construirse. Y la credibilidad, como bien saben los banqueros centrales, se pierde mucho más rápido de lo que se gana.

Un banco central fuerte es indispensable ante el nuevo escenario fiscal

El próximo gobierno tendrá desafíos fiscales importantes y un entorno externo incierto. Precisamente por eso necesita al BCRP fuerte, independiente y técnicamente blindado. La autonomía del banco central no es un obstáculo para la política fiscal; por el contrario, es la única forma de preservar la estabilidad macroeconómica, condición absolutamente necesaria para generar riqueza y oportunidades en el país.

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