El pasado 11 de noviembre de 2025, Repsol Perú organizó el evento «Energy Security: Challenges and Opportunities in Perú», que reunió a destacados expertos del sector energético para discutir los principales desafíos y oportunidades que enfrenta el país en este ámbito. En el evento, Luis Miguel Castilla, exministro de Economía y actual Director Ejecutivo de Videnza Instituto, presentó un análisis prospectivo sobre los escenarios económicos y energéticos del país entre 2026 y 2031.
Tres escenarios para el futuro energético
Castilla presentó una visión clara sobre los posibles escenarios para el país entre 2026 y 2031, destacando un entorno global incierto. Los riesgos geopolíticos y las presiones inflacionarias podrían afectar las proyecciones de crecimiento. Sin embargo, resaltó que la economía peruana se muestra resiliente, apoyada por una demanda interna robusta y un contexto de baja inflación, lo que permitirá un crecimiento moderado.
Reformas normativas y transición energética
El exministro subrayó la importancia de las reformas recientes, como la Ley N° 32249, que modifica la Ley de Electricidad, abriendo nuevas oportunidades para la inversión en energías renovables, principalmente en las fuentes solar y eólica. También destacó la Ley N° 31992 que fomenta el desarrollo del hidrógeno verde en el país.
Además, hizo hincapié en la necesidad de simplificar los procedimientos administrativos para acelerar la ejecución de proyectos de infraestructura energética, particularmente en lo relacionado con la masificación del gas y el impulso de las energías renovables. En este sentido, resaltó la importancia de reformar la Ley Orgánica de Hidrocarburos para mejorar la competitividad del sector.
Inversión en hidrocarburos y electricidad
En cuanto a los hidrocarburos, aunque la inversión en exploración ha disminuido en la última década, se prevé una reactivación moderada con la puesta en marcha de los lotes 192 y 95, aunque persisten desafíos en el upstream, como la estabilidad contractual y la gestión ambiental. En el sector electricidad, se anticipa una expansión significativa de generación renovable (solar y eólica), así como de redes de transmisión, con un enfoque particular en el sur andino.
Además, se vislumbra el desarrollo de una industria petroquímica en el sur del país, con potencial para producir fertilizantes y plásticos básicos, siempre que se renueven concesiones clave como Camisea.
Implicancias para el sector energético
Las implicancias para el sector energético peruano son claras: el país enfrenta un desafío crucial en la gestión de la transición energética en un contexto global volátil. La estabilidad política y la capacidad para implementar reformas serán clave para alcanzar los objetivos de inversión y desarrollo.
Es fundamental asegurar una transición ordenada y sostenible, combinando la expansión de las energías renovables con una mejor gestión del gas natural, que sigue siendo estratégico para Perú en el corto y mediano plazo.
Perú tiene una ventaja de oportunidad para consolidar su matriz energética a través de la integración de hidrocarburos, electricidad y petroquímica. Pero el éxito dependerá de la capacidad institucional para ejecutar proyectos, reducir barreras regulatorias y gestionar la transición de manera efectiva.